Vamos a mirar lo que se pasa con la post-modernidad en los museos. Hoy día se percibe un fenómeno cultural sorprendente, que es el aumento significativo de museos, centros de cultura y arte. Si en Gran Bretaña cada tres semanas se abre un museo y en Japón se han abierto quinientos en los últimos quince años , en Brasil se ha inaugurado no menos que 753 museos y similares desde 1990 . El gráfico al final presenta esta distribución entre las regiones de Brasil.
Los museos contemporáneos tienen sus raizes en el movimiento minimalista donde obra y espacio de exposición se amalgan, poseindo como línea de continuidad el consumismo que, por su vez, viene de la herencia moderna, cuando los museus cambian para atrair a millones de visitantes. En el momento de la post-modernidad, como una nueva fase del modernismo, la lógica del consumo de masa continua como el hilo de una continuidad, pero ahora el efémero se presenta, como resultante del experimentalismo artístico. Un indicador de esta nueva tendencia es la dinámica de exposiciones temporales en los museos, siendo que si en siglo XIX el area de la colección permante de los museos correspondía a 80% de su area total, hoy día, en los museos de la actualidad, no pasa del 30% . De manera que hay una prioridad en los espacios de los museos para los “paquetes expositivos”.
Al buscar las respuestas para el fenómeno del creciente deseo por museos y exposiciones, Castillo (2008), a partir de Huyssen, apunta tres caminos, que pueden ser parcialmente coincidente o rivales. El primero sería un intento de materializar el transitorio o provisorio de la sociedad de consumo, denominado de teoría de la compensación. Sería una compensación al sentimiento de pérdida debido a la obsolescencia de los objetos, a la aceleración del tiempo. Utilizando la expresión de Umberto Eco (1984): vivimos en una época de procesos imensamente acelerados, donde lo que ocurre en cinco años de nuestras vidas puede corresponder a lo que sucediá en cinco siglos. El siguiente camino lleva a la teoría de la simulación, que plantea que el museo es un medio de comunicación de masa y simulador como lo es la televisión. Finalmente, el último camino para explicar el fenómeno es la tese de la sociedad de consumo, que observa el aumento de las actividades culturales como más un paso de la modernización, como una representación de un nuevo fenómeno social de consumo.
De esta manera, en lugar de divorciar-se de la modernización, los museos van a garantizar su funcionalidad como medio de comunicación. En esta fase de la sociedad de consumo, donde la creciente busca por experiencias únicas, raras, originales es una tendencia, los museos desarrollan habilidades para ofrecer experiencias capaces de llevar a los visitantes para más alla del real.
1 Harvey, 2008, pag 81.
2 Sistema Brasileiro de Museus, disponible en http|//museus.ibram.gov.br/sbm/cnm_conheçamuseus.htm
Acesso de mayo hasta agosto de 2010. Fueram considerados los museos e as que tiene página web propia con informacion de la fecha de apertura al público.
3 Castillo, 2oo8, pp275
Para Hernández (1994:297) “estaríamos delante de lo que se ha denominado de ‘sensibilidad posmoderna’… donde se rompen los esquemas tradicionales y, en un esfuerzo de legitimar el arte contemporáneo, se va más allá considerándola como el lugar donde es posible reinventar y reencantar el mundo”.
Castillo hace un comentario que me pareció adecuado. Ella reconoce que el museo se ha tornado un espacio diferente en comparación al de la modernidad clásica, sin embargo, los museos continuan a ser un espacio de contestación y mediación, y como tal, quizás pueden en el futuro concretar los más “elevados ideales modernos”.
De manera que la evolución de los museos de un equipo cultural que posee una recolección de objetos de arte cuya función es la preservación y presentación al público, cambia para una situación de interactividad con el público, o sea hay una nueva diretriz a partir de cambios sociales, poseindo en la contemporaneidad características que buscan atender a un consumidor que, a partir de algunas perpectivas, puede ser planteado como post-moderno. ¿Cuáles serian estás perspectivas? Es posible apuntar: la comprensión del arte como experimentación, la prioridad dada al tiempo presente, la flexibilidad, la fragmentación, la oportunidad de mesclar temas como arte y entretenimiento, arte y conocimiento, arte y naturaleza, dentre otros.
Los museos hoy día son un espacio de arte, conocimiento y entretenimiento, pero al mismo tiempo un centro de compras, con tiendas diversas, diferentes opciones de restauración, es decir, caminando para la tendencia emergente en el mundo contemporaneo de centro de visitación que ofrecen un albanico de servicios y facilidades para entretener al visitante .
La pregunta que hago a ustedes es: ¿cuál es el museo en Brasil que más se acerca a las características del post-modernismo?
4 Castillo(2008), pp256
5 Es cierto fue tambiém es una respuesta a la multiplicidad de nuevos términos y lenguajes artísticas.
Castillo(2008), pp, 230.
o último texto da trilogia sobre pos-modernismo e turismo, que refere-se ao post-modernimo nos museus
Diomira Maria Cicci Pinto Faria
A Bow Art International SRL(sociedade)que congrega membros de vários países. Seu objetivo é contribuir para divulgar as ciências especulativas, promover eventos e estratègias no exercício de cada um e no proveito de todos. Através de uma seleção prévia põe em circulação assuntos relevantes usando como instrumento os canais de comunicação. Os resultados são as constâncias dos dizeres,pensamentos, a troca de opiniões e o alto índice de acesso aos nossos múltiplos meios instrumentais.
quarta-feira, 29 de dezembro de 2010
segunda-feira, 13 de dezembro de 2010
PÓS- PÓS-MODERNISMO NA LITERATURA?
Ah, liberdade, quantos crimes se cometem em seu nome!
Seria incorreto dizer, como alguns críticos têm dito, que o recém-lançado Freedom, de Jonathan Franzen, é uma espécie de continuação de seu brilhante The Corrections (2001), vencedor do National Book Award de Melhor Livro do Ano, nos EUA, e que se tornou best-seller internacional. The Corrections é considerado uma obra literária de gênio que definiu toda uma era na sociedade americana. Freedom (2010, Farrar, Straus and Giroux, 576 págs.), aborda outra era, pós-ataque terrorista em Nova York, 11 de Setembro de 2001. É outra sátira, ainda mais cáustica, à família contemporânea, à política, aos negócios inescrupulosos, à malaise do início do século. O tempo marcha, o relógio marca, e não há soluções. Seu gênero, descrito como "realismo histérico, pós-pós-modernismo", sacudiu os alicerces da literatura americana.
Inteligente demais para agradar as massas, não está ao nível popular de Stieg Larsson. Para começar, Franzen é um estilista extraordinário, respeitado pelos mais exigentes críticos ingleses como o equivalente a Martin Amis: sua narração se compõe de longas frases elegantes; a erudição transborda no talento linguístico do autor, assim como a ironia ferina; os perfis psicológicos de seus personagens são completos e perspicazes. Seria incorreto dizer que Freedom é melhor que The Corrections. Mas é possível que seja mais profundo e, portanto, mais duro de digerir. Sua preocupação: como achar significado num mundo repleto de distrações inconsequentes.
Freedom conta o epopeia dos Berglunds, típica família da alta classe média do Meio Oeste, de valores liberais honestos, contra o governo George Bush, e valores domésticos deploráveis. Como os Lamberts (Arthur, Enid e seus três filhos) de The Corrections, os Berglunds (Patty, Walter e seus dois filhos), de St. Paul, Minnesota, vivem de dramas psicológicos e sexo extraconjugal. Os Lamberts tentam a riqueza fácil explorando o caos da derrocada soviética na Lituânia; os Berglunds, capitalistas autênticos, tiram lucro da guerra no Iraque. Patty e Walter são da geração baby-boom, frutos dos anos 50, com direito a felicidade, paz e satisfação garantidas no futuro. Não foram informados de que enfrentariam terrorismo e crise financeira. Os filhos, Joey e Jessica, só dão decepção e tristeza.
Seria incorreto dizer, como alguns críticos têm dito, que o recém-lançado Freedom, de Jonathan Franzen, é uma espécie de continuação de seu brilhante The Corrections (2001), vencedor do National Book Award de Melhor Livro do Ano, nos EUA, e que se tornou best-seller internacional. The Corrections é considerado uma obra literária de gênio que definiu toda uma era na sociedade americana. Freedom (2010, Farrar, Straus and Giroux, 576 págs.), aborda outra era, pós-ataque terrorista em Nova York, 11 de Setembro de 2001. É outra sátira, ainda mais cáustica, à família contemporânea, à política, aos negócios inescrupulosos, à malaise do início do século. O tempo marcha, o relógio marca, e não há soluções. Seu gênero, descrito como "realismo histérico, pós-pós-modernismo", sacudiu os alicerces da literatura americana.
Inteligente demais para agradar as massas, não está ao nível popular de Stieg Larsson. Para começar, Franzen é um estilista extraordinário, respeitado pelos mais exigentes críticos ingleses como o equivalente a Martin Amis: sua narração se compõe de longas frases elegantes; a erudição transborda no talento linguístico do autor, assim como a ironia ferina; os perfis psicológicos de seus personagens são completos e perspicazes. Seria incorreto dizer que Freedom é melhor que The Corrections. Mas é possível que seja mais profundo e, portanto, mais duro de digerir. Sua preocupação: como achar significado num mundo repleto de distrações inconsequentes.
Freedom conta o epopeia dos Berglunds, típica família da alta classe média do Meio Oeste, de valores liberais honestos, contra o governo George Bush, e valores domésticos deploráveis. Como os Lamberts (Arthur, Enid e seus três filhos) de The Corrections, os Berglunds (Patty, Walter e seus dois filhos), de St. Paul, Minnesota, vivem de dramas psicológicos e sexo extraconjugal. Os Lamberts tentam a riqueza fácil explorando o caos da derrocada soviética na Lituânia; os Berglunds, capitalistas autênticos, tiram lucro da guerra no Iraque. Patty e Walter são da geração baby-boom, frutos dos anos 50, com direito a felicidade, paz e satisfação garantidas no futuro. Não foram informados de que enfrentariam terrorismo e crise financeira. Os filhos, Joey e Jessica, só dão decepção e tristeza.
sábado, 11 de dezembro de 2010
A PÓS-MODERNIDADE NOS PARQUE TEMÁTICOS
Existem elementos que permitem uma associação dos parques temáticos com características da pós-modernidade?
Alguns estudiosos, como Anton Clavé, acham que sim e se baseiam nos seguintes argumentos: em primeiro lugar fazem referencia a uma confusão que existe entre imagens e formas, tempo e espaço, como um mosaico. Mais que uma utopia, parques são lugares de recordações enganosas, no qual o universo se situa na interseção entre o presente, passado e o futuro que eles representam. Sem hierarquia, sem limites ou prioridades, ocorre uma justaposição do que é real e imaginário, o passado e o futuro, ciência e história, lendas e contos. O tempo é trocado pelo espaço por exemplo, no Parque Asterix, sete séculos da história de Paris é apresentada em um mesmo lugar, uma compressão do tempo em um espaço determinado. As distancias desaparecem através da imersão em um cenário. Tudo é denso e fragmentado. Como um vídeo, o espaço é criado a partir de imagens de todas as partes, organizadas de maneira seqüenciada de comandos que são entendidos pelos visitantes, que vão sentir-se como uma estrela em seu próprio filme.
O segundo argumento é que não há diferença entre consumo e lazer e não há limites definidos entre unidades e modalidades de consumo. Como exemplo pode-se citar o Disney Animal Kingdom, onde não é necessário fazer nada, somente contemplar. Isto somente é possível em um contexto onde os consumidores aceitam a autenticidade teatral como um jogo (tema discutido no artigo anterior).
O terceiro argumento é o simulacro, onde os parques vão além do limite do real para construir a hiperrealidade. Parques possuem a singularidade da justaposição de mundos díspares. Neste sentido, eles são símbolos de uma era da dissolução das formas, na qual a arte é mesclada com diversão. Um exemplo é a praia artificial no Japão.
O quarto argumento, e o mais importante para mim, os parques são lugares paradigmáticos dos turistas pós-modernos, interessados em experiências, entretenimento, consumo e reconhecimento.
Entretanto, deve-se admitir que parques não têm características da pós-modernidade quanto a idéia de progresso tecnológico, com ênfase em uma materialização convencional; os parques aceitam as metanarrativas, há sempre uma mensagem bem definida (cada área temática das Disney contém um grande mito dos Estados Unidos); apresenta um sistema de trabalho e produção organizado, estruturado em rotinas muito bem definidas e previsíveis.
Podemos dizer que parques temáticos são fenômenos com raízes na modernidade, servindo a um consumo de massa, com o qual é necessária uma rígida estrutura e uma ênfase na racionalização. Desta perspectiva, Disneyização, como McDonaldização, são fenômenos modernos que continuam a ter importância em um mundo no qual se considera, em algumas interpretações, como pós-moderno. Ambos os conceitos podem ser úteis para compreender os parques temáticos a partir da ótica da produção e do consumo. De fato, Harvey, em seu livro sobre a Pós-modernidade (1990), considera que o pós-modernismo não é uma descontinuidade em relação ao modernismo, e sim diferentes manifestações da mesma dinâmica subjacente. Portanto, a aparente contradição poderá ser assim entendida: parques temáticos se incluem dentro de um sistema “moderno” de produção, o qual é capturado por algumas formas de consumo, as quais, a partir de algumas perspectivas, podem ser interpretadas como pós-modernas. Será una oferta moderna para una demanda pós-moderna?
Recomendo o livro de Anton Clavé “The Global Theme Park Industry” . Cambridge: Cabi, 2007.
Diomira Maria Cicci Pinto Faria
quinta-feira, 25 de novembro de 2010
DIOMIRA FARIA TECE RELEVANTES OBSERVAÇÕES SOBRE AS MANIFESTAÇÕES PÓS-MODERNAS E O TURISMO
As manifestações pós-modernas e o turismo
O que te motiva a fazer turismo: a experiência em si ou a busca de uma superação pessoal? Se você respondeu a primeira opção saiba que você é um turista pós-moderno.
Pois veja bem, se considerarmos todas as contribuições neste website sobre o pós-modernismo, iremos observar alguns aspectos deste movimento que tem influenciado as práticas sociais e entre elas, claro, o turismo. Por exemplo, aspectos como a ênfase no tempo presente (o que vale é viver o momento agora); a hiper-realidade se aproximando do simulacro (a disseminação dos parques temáticos); a eliminação das meta–narrativa (a valorização dos sentidos); a tolerância com o pluralismo; a valorização da tecnologia que obtém uma condição de status, onde o tecnologicamente novo é o próprio objeto de consumo; as imagens predominando sobre o conteúdo (o que nos anima mais que ver uma praia deserta e um coqueiro?).
Siqueira (2005) no livro Historia Social do Turismo, pondera que desde a década de 60 se busca um novo estilo de vida ou um novo paradigma para a vida. Para ela, a pós-modernidade teve no turismo sua expressão ou tradução formadora, pois o turismo é um eco da sociedade, nada mais faz que retornar para as massas a imagem que elas têm de si mesmas, nada mais que um espelho dos diferentes narcisismos coletivos existentes. Assim, os turistas, ao reconhecer sua própria imagem de forma globalizada, comunicam-se socialmente[1].
A esta idéia se somam as observações de Urry (1996) e Estaban (2006) ao observar as relações entre as manifestações pós-modernas e as práticas turísticas contemporâneas, afirmando que “o turismo é pós-moderno, devido a sua particular combinação do visual, do estético e do popular”, além de que o turismo sempre usou e abusou do espetáculo.[2]
Se fundamental para o modernismo é a concepção de público como massa homogênea, que possui um conjunto de valores que serve para unificar as pessoas, o que resultou no fenômeno do turismo de massa, no pós-modernismo se verifica a recusa das pessoas em fazer parte desta massa indiferenciada[3], o desprestigio do turismo de massa e a oferta de viagens personalizadas (você define o roteiro, quantos dias quer ficar, enfim uma viagem “sob medida”).
De acordo a Esteban (2006), estamos na era do pós-turista, que apresenta as seguintes características: i) uma consciência da “mercantilização” e “folclorização” da experiência turística, que o pós-turista considera um jogo; ii) a atração pela experiência como fim, mais que a busca por uma superação pessoal através do turismo e iii) o reconhecimento de que o que representa a visão turística é tão importante como a visão em si.
Assim, se você se reconhece como um pós-turista, seja bem vindo ao clube!
Na próxima semana falaremos da pós-modernidade nos parques temáticos e nos museus! Até lá!
Diomira Faria
24/11/2010
[1] Esta idéia da comunicação social a partir do consumo, da identidade social construída a partir de formas de consumo se pode buscar em Canclini, N. (1995). Consumidores e cidadãos: conflitos multiculturais da globalização. Rio de Janeiro: Editora da UFRJ (Cidades em Globalização – o consumo serve para pensar, 75-94).
[2] URRY, John. O olhar do turista: lazer e viagens nas sociedades contemporâneas. São Paulo: Studio Nobel, 1996. Pg 122 e 123. ESTEBAN, J.C. La demanda del turismo cultural y su vinculación con el medio ambiente urbano: los casos de Madrid y Valencia. Tesis doctoral. Universidad Complutense de Madrid. Faculdat de Ciencias Políticas y Sociología. Madrid, 2006. Pg 76.
[3] Urry (1996), Pg123.
O que te motiva a fazer turismo: a experiência em si ou a busca de uma superação pessoal? Se você respondeu a primeira opção saiba que você é um turista pós-moderno.
Pois veja bem, se considerarmos todas as contribuições neste website sobre o pós-modernismo, iremos observar alguns aspectos deste movimento que tem influenciado as práticas sociais e entre elas, claro, o turismo. Por exemplo, aspectos como a ênfase no tempo presente (o que vale é viver o momento agora); a hiper-realidade se aproximando do simulacro (a disseminação dos parques temáticos); a eliminação das meta–narrativa (a valorização dos sentidos); a tolerância com o pluralismo; a valorização da tecnologia que obtém uma condição de status, onde o tecnologicamente novo é o próprio objeto de consumo; as imagens predominando sobre o conteúdo (o que nos anima mais que ver uma praia deserta e um coqueiro?).
Siqueira (2005) no livro Historia Social do Turismo, pondera que desde a década de 60 se busca um novo estilo de vida ou um novo paradigma para a vida. Para ela, a pós-modernidade teve no turismo sua expressão ou tradução formadora, pois o turismo é um eco da sociedade, nada mais faz que retornar para as massas a imagem que elas têm de si mesmas, nada mais que um espelho dos diferentes narcisismos coletivos existentes. Assim, os turistas, ao reconhecer sua própria imagem de forma globalizada, comunicam-se socialmente[1].
A esta idéia se somam as observações de Urry (1996) e Estaban (2006) ao observar as relações entre as manifestações pós-modernas e as práticas turísticas contemporâneas, afirmando que “o turismo é pós-moderno, devido a sua particular combinação do visual, do estético e do popular”, além de que o turismo sempre usou e abusou do espetáculo.[2]
Se fundamental para o modernismo é a concepção de público como massa homogênea, que possui um conjunto de valores que serve para unificar as pessoas, o que resultou no fenômeno do turismo de massa, no pós-modernismo se verifica a recusa das pessoas em fazer parte desta massa indiferenciada[3], o desprestigio do turismo de massa e a oferta de viagens personalizadas (você define o roteiro, quantos dias quer ficar, enfim uma viagem “sob medida”).
De acordo a Esteban (2006), estamos na era do pós-turista, que apresenta as seguintes características: i) uma consciência da “mercantilização” e “folclorização” da experiência turística, que o pós-turista considera um jogo; ii) a atração pela experiência como fim, mais que a busca por uma superação pessoal através do turismo e iii) o reconhecimento de que o que representa a visão turística é tão importante como a visão em si.
Assim, se você se reconhece como um pós-turista, seja bem vindo ao clube!
Na próxima semana falaremos da pós-modernidade nos parques temáticos e nos museus! Até lá!
Diomira Faria
24/11/2010
[1] Esta idéia da comunicação social a partir do consumo, da identidade social construída a partir de formas de consumo se pode buscar em Canclini, N. (1995). Consumidores e cidadãos: conflitos multiculturais da globalização. Rio de Janeiro: Editora da UFRJ (Cidades em Globalização – o consumo serve para pensar, 75-94).
[2] URRY, John. O olhar do turista: lazer e viagens nas sociedades contemporâneas. São Paulo: Studio Nobel, 1996. Pg 122 e 123. ESTEBAN, J.C. La demanda del turismo cultural y su vinculación con el medio ambiente urbano: los casos de Madrid y Valencia. Tesis doctoral. Universidad Complutense de Madrid. Faculdat de Ciencias Políticas y Sociología. Madrid, 2006. Pg 76.
[3] Urry (1996), Pg123.
quarta-feira, 17 de novembro de 2010
MORALISMO, IGNORÂNCIA E... DEPRESSÃO
Por Paul Krugman Imagem: Fernando BoteroQuantos de vocês querem pagar a hipoteca do vizinho que construiu um banheiro a mais e agora não pode pagar suas prestações? A pergunta já célebre do comentarista econômico Rick Santelli, na rede de TV CNBC, em 2009, foi para muitos o ponto de partida do movimento Tea Party. É um sentimento que ecoa não apenas nos Estados Unidos, mas em boa parte do mundo.
O tom varia, de um lugar a outro: ao escutar, há semanas, um funcionário alemão denunciando o déficit, minha mulher sussurou: “na saída, vão distribuir chicotes, para que todos possamos nos flagelar”. Mas a mensagem é a mesma: a dívida é má, os devedores devem pagar por seus pecados e de agora em diante todos viveremos de acordo com nossos meios.
Este tipo de atitude moralista explica por que estamos mergulhados numa depressão econômica aparentemente sem fim. Os anos anteriores à crise de 2008 foram marcados por um endividamento insustentável. Ele significou muito mais que os créditos de alto risco vistos ainda hoje, erroneamente, como a origem do problema.
A especulação imobiliária atingiu a Flórida e Nevada, mas também a Espanha, Irlanda e Letônia. Tudo era pago com dinheiro emprestado. Tal endividamento tornou o mundo mais vulnerável. Quando os dirigentes decidiram que haviam emprestado demais, e que os níveis da dívida eram excessivos, os devedores viram-se obrigados a cortar gastos. O movimento precipitou o mundo na recessão mais profunda desde 1930. E a recuperação, até o momento, é débil e incerta
O essencial a considerar é que, para o mundo em seu conjunto, receita é igual a gasto. Se um grupo de pessoas – os que têm dívidas excessivas – vê-se obrigado a deixar de gastar para pagar seus débidos, ou outro grupo tem de gastar mais, ou a receita despenca.
No entanto, os setores do setor privado que não enfrentam dívidas excessivas não vêem motivos para aumentar o investimento. E os consumidores que não se sobreendividaram podem conseguir crédito a taxas reduzidas – mas este incentivo para gastar mais é superado pelas preocupações geradas por um mercado de trabalho frágil. Ou seja: ninguém no setor privado está disposto a preencher o vazio criado pelo excesso de dívidas.
Que deveríamos fazer? Em primeiro lugar, os governos deveriam gastar enquanto o setor privado não o faz, para que os devedores possam pagar suas dívidas sem tornar eterna uma depressão global. Além disso, deveriam promover uma redução da dívida.
Mas os moralistas não permitem nada disso. Denunciam o gasto, declarando que os problemas de endividamento não podem ser resolvidos com mais dívidas. Denunciam a redução da dívida, dizendo ser uma recompensa para quem não merece.
E se alguém lhes assinala que seus argumentos não param em pé, enfurecem-se. Tente explicar-lhes que se os devedores gastarem menos, a economia se deprimirá, a não ser que outros gastem mais, e te chamam de socialista. No ano passado, quase todos caçoaram de John Boehner, líder da minoria do Partido Republicano na Câmara, quando declarou: “é hora do governo apertar o cinto”: quando o gasto privado se reduz, o Estado deve gastar mais, não menos. Mas desde então, o presidente Obama utilizou-se da mesma metáfora diversas vezes, prometendo completar o aperto dos cintos no setor privado com corte de gastos públicos.
Falta-lhe coragem para polemizar com as falsas ideias populares? Ou é simplesmente preguiça intelectual? De qualquer modo, se o presidente não defende a lógica de suas políticas, quem o fará?
sábado, 30 de outubro de 2010
KITSCH?
Personne ne le revendique, mais le mélange incongru des styles et des époques parcourt arts et spectacles.Philippe Katerine. (Barclay/Universal Music)
Kitsch? Guy Cogeval, président du Musée d'Orsay, ose le mot pour définir l'art pompier de Jean leon Gérôme. Il propose actuellement une rétrospective sur ce peintre académique du XIXe siècle. Et la fréquentation démarre fort: plus de 3000 visiteurs par jour. Non loin, au Musée du quai Branly, on préfère l'expression voisine et plus récente de «bling-bling» pour caractériser le goût des marchands chinois d'Indonésie présenté en ce moment au rez-de-chaussée (16.600 visiteurs, soit plus de 1100 par jour). Les objets brillent de perles multicolores et les rivières de diamants ressemblent à du strass. Quant au mobilier de ces intérieurs bourgeois, ils mêlent art mandarin surchargé et lignes occidentales. Difficile de trouver plus incongru. Mais ce kitsch-là naît dans notre regard. Il est largement involontaire.
segunda-feira, 25 de outubro de 2010
PÓS-MODERNIDADE - RELAÇÕES E DIFERENÇAS

Entre as sociedades pós-modernistas, existiam diferenças em relação à arte.
Foi mudada, destruída, a estética tradicional, e impunha-se a representação realista da realidade, que supunha que a literatura ou a pintura espelhava ponto por ponto o real.
A arte devia ser uma ilusão perfeita do real.
O modernismo é a crise da representação realista do mundo e da arte.
Novas linguagens deveriam surgir, para não apenas representar mais interpretar livremente a realidade, segundo sua visão, diferenciando a arte da realidade.
Esta linguagem deveria ser nova e não imitativa, onde daí nasce o formalismo e o hermetismo da arte moderna, que são um jogo de formas inventadas.
Elas não se referem, deformando ou banindo o real, ela cria formas novas e auto referenciadas, elas formam seus próprios assuntos, como: Linhas, cores, volumes e composição.
Os modernistas não estavam sós à frente “do novo”, estavam também contra ao publico burguês, eram boêmios, bizarros e críticos, queriam e gostavam de “aparecer”, expunham suas emoções e suas visões subjetivas e declaravam-se anjos condutores da humanidade.
Foi na época das guerras que os expressionistas explodem seus sentimentos, em borrões, os surrealistas dão vida ao sonho com humor ou terror, na poesia quebram a sintaxe, usam imagens irracionais, soltam as palavras em liberdade. E os enredos realistas, na música, injetam harmonias dissonantes onde na primeira audição são desagradáveis.
A arte modernista se resume como uma arte irracional, emotiva, humanista.
Na arquitetura a escola Bauhaus, fará triunfar a racionalidade funcional contra o ornamento clássico, projetando com ferro, concreto, vidro, e ângulos retos, as megalópoles atuais.
Com o passar do tempo a impulsividade modernista havia perdido o seu impolamento inicial, a sociedade industrial incorpora no design, na moda, nas artes gráficas não só a estética como o culto do novo pregado pelas vanguardas, era usada em objetos, literatura, decoração; a assimetria e desenhos abstratos.
Foi com o descaso da sociedade de massa que surgiu a arte Pop, que foi contra o subjetivismo e o hermetismo, surgindo assim a primeira bomba pós-moderna.
Convertida em antiarte, ela abandona museus, galerias, e teatros e é lançada nas ruas com outra linguagem, assimilável pela massa, onde é passada a dar valor a arte “banal” cotidiana, como os gibis, rótulos, sabonetes, fotos, anúncios,...
Na pintura e na escultura Pop, houve a fusão da arte com a vida, onde não queriam representar o realismo, e nem interpretar, mas mostrar os verdadeiros objetivos.
A antiarte é a desestetização e a desdefinição da arte, ela abandona a beleza, a forma, o valor ao supremo e eterno e ataca a própria definição, utilizando matérias do cotidiano e abandonando os convencionais.
O artista Pop dilui a arte na vida porque a vida já esta saturada de modelos estéticos massificados.
A antiarte é uma ponte entre a arte culta e a arte de massa, pela singularização do banal, ou pela banalização do singular.
Ela também revive o dadaísmo, pois o importante era o gesto, o processo inventivo e não a obra.
A antiarte é participativa, o público reagindo pelo envolvimento sensorial, corporal, pois ela se apóia nos objetos, na matéria, no momento, no riso e não somente no homem, ela ´e pouco critica, não aponta valores.
Na literatura, o pós-modernismo prolonga a liberdade de experimentação e invenção modernista, mas com algumas diferenças do modernismo, pois eles queriam a destruição da forma romance e querem a o pastiche, a parodia, o uso de formas gastas e de massa, surgi o nouveau roman que destrói a forma romance banindo o enredo, o assunto e o personagem
A literatura pós-moderna é intertextual, para lê-la, é preciso conhecer outros textos.
Foi mudada, destruída, a estética tradicional, e impunha-se a representação realista da realidade, que supunha que a literatura ou a pintura espelhava ponto por ponto o real.
A arte devia ser uma ilusão perfeita do real.
O modernismo é a crise da representação realista do mundo e da arte.
Novas linguagens deveriam surgir, para não apenas representar mais interpretar livremente a realidade, segundo sua visão, diferenciando a arte da realidade.
Esta linguagem deveria ser nova e não imitativa, onde daí nasce o formalismo e o hermetismo da arte moderna, que são um jogo de formas inventadas.
Elas não se referem, deformando ou banindo o real, ela cria formas novas e auto referenciadas, elas formam seus próprios assuntos, como: Linhas, cores, volumes e composição.
Os modernistas não estavam sós à frente “do novo”, estavam também contra ao publico burguês, eram boêmios, bizarros e críticos, queriam e gostavam de “aparecer”, expunham suas emoções e suas visões subjetivas e declaravam-se anjos condutores da humanidade.
Foi na época das guerras que os expressionistas explodem seus sentimentos, em borrões, os surrealistas dão vida ao sonho com humor ou terror, na poesia quebram a sintaxe, usam imagens irracionais, soltam as palavras em liberdade. E os enredos realistas, na música, injetam harmonias dissonantes onde na primeira audição são desagradáveis.
A arte modernista se resume como uma arte irracional, emotiva, humanista.
Na arquitetura a escola Bauhaus, fará triunfar a racionalidade funcional contra o ornamento clássico, projetando com ferro, concreto, vidro, e ângulos retos, as megalópoles atuais.
Com o passar do tempo a impulsividade modernista havia perdido o seu impolamento inicial, a sociedade industrial incorpora no design, na moda, nas artes gráficas não só a estética como o culto do novo pregado pelas vanguardas, era usada em objetos, literatura, decoração; a assimetria e desenhos abstratos.
Foi com o descaso da sociedade de massa que surgiu a arte Pop, que foi contra o subjetivismo e o hermetismo, surgindo assim a primeira bomba pós-moderna.
Convertida em antiarte, ela abandona museus, galerias, e teatros e é lançada nas ruas com outra linguagem, assimilável pela massa, onde é passada a dar valor a arte “banal” cotidiana, como os gibis, rótulos, sabonetes, fotos, anúncios,...
Na pintura e na escultura Pop, houve a fusão da arte com a vida, onde não queriam representar o realismo, e nem interpretar, mas mostrar os verdadeiros objetivos.
A antiarte é a desestetização e a desdefinição da arte, ela abandona a beleza, a forma, o valor ao supremo e eterno e ataca a própria definição, utilizando matérias do cotidiano e abandonando os convencionais.
O artista Pop dilui a arte na vida porque a vida já esta saturada de modelos estéticos massificados.
A antiarte é uma ponte entre a arte culta e a arte de massa, pela singularização do banal, ou pela banalização do singular.
Ela também revive o dadaísmo, pois o importante era o gesto, o processo inventivo e não a obra.
A antiarte é participativa, o público reagindo pelo envolvimento sensorial, corporal, pois ela se apóia nos objetos, na matéria, no momento, no riso e não somente no homem, ela ´e pouco critica, não aponta valores.
Na literatura, o pós-modernismo prolonga a liberdade de experimentação e invenção modernista, mas com algumas diferenças do modernismo, pois eles queriam a destruição da forma romance e querem a o pastiche, a parodia, o uso de formas gastas e de massa, surgi o nouveau roman que destrói a forma romance banindo o enredo, o assunto e o personagem
A literatura pós-moderna é intertextual, para lê-la, é preciso conhecer outros textos.
Assinar:
Postagens (Atom)

